¿Tu caldo de hueso viene en una bolsa de plástico? Esto te interesa.

¿Tu caldo de hueso viene en una bolsa de plástico? Esto te interesa.

Advertencia editorial del Consejo: Este artículo contiene información potencialmente incómoda para humanos que han desarrollado una relación sentimental con los productos que vienen empaquetados en envases plastificados. No buscamos que entres en pánico. Buscamos que entiendas qué estás comiendo y en qué suele venir empacado.


Primera pregunta relevante: ¿Qué tienen en común una papilla de bebé, unos frijoles, un café para llevar y buena parte de los alimentos que encuentras en el supermercado?

Que probablemente vienen en contacto con algún tipo de polímero. Y sí: probablemente ya comiste de uno hoy.

En el mundo moderno, los empaques plásticos son prácticamente omnipresentes. Hay bolsas delgadas, bolsas de alta resistencia, envases flexibles, retort pouches, doypacks, recipientes con boquilla dispensadora (spigot) y hasta vasos de cartón que, sorpresa, suelen tener una película plástica en su interior para evitar que el café convierta la mesa en una piscina. Los envases tipo Tetra Pak también son estructuras multicapa que incorporan polímeros, y su capa interna de contacto con el alimento es precisamente lo que permite que un cartón pueda contener líquidos.

Nuestros minions han rastreado los hábitos de consumo de los sujetos de estudio en el planeta Tierra y, después de una investigación rigurosísima que no vamos a explicar porque involucra tecnología clasificada, han concluido que prácticamente todos ustedes están expuestos a estos materiales. Si eres esquimal o perteneces a una comunidad amazónica particularmente desconectada de la industria alimentaria moderna, probablemente puedas saltarte esta parte. El resto: continúa.

¿Qué es un retort pouch y por qué debería importarte?
La industria alimentaria moderna consiguió algo bastante impresionante: producir alimentos que pueden viajar miles de kilómetros y permanecer durante meses en anaquel sin refrigeración. Una de las tecnologías que lo permite es el procesamiento térmico de alimentos dentro de envases herméticos, incluyendo los famosos retort pouches. En términos sencillos: el alimento se introduce en un envase diseñado para soportar un tratamiento térmico intenso y después se procesa para lograr estabilidad microbiológica y una vida de anaquel prolongada. Dependiendo del producto y del proceso, las temperaturas pueden ser muy elevadas; alrededor de 121 °C es una referencia habitual en procesos de esterilización térmica, aunque el proceso real depende del alimento, el envase y los parámetros validados.

Y aquí empieza nuestra historia.

Nota: Si ya te pareció largo este artículo, puedes detenerte para una pausa de hidratación. El Consejo Intergaláctico recomienda agua. No tenemos presupuesto para demandar a las bebidas energéticas.

Una palabra de caución del Consejo Intergaláctico:
Si te interesa tu salud, puedes seguir avanzando, PERO... ¿puedes lidiar con la verdad?
Parte de la información que vamos a revelar puede resultar incómoda. Algunos actores comerciales probablemente preferirían que nunca hubieras abierto este artículo. Y quizá tú mismo preferirías no saberlo, porque cambiar hábitos siempre es más difícil que decir "luego lo investigo". Pero el Consejo tiene una máxima irrefutable: DECIR LA VERDAD.

Y la verdad científica es bastante más interesante que el típico "el plástico es malo". Los materiales plásticos utilizados en contacto con alimentos no son químicamente inertes por definición: pueden ocurrir procesos de migración de sustancias y, bajo determinadas condiciones de uso, desprendimiento (shedding) de partículas micro y nanoplásticas. Este fenómeno está documentado en distintos materiales de contacto con alimentos y puede aumentar cuando el material es sometido a estrés térmico, mecánico o a procesos de envejecimiento.

Esto no significa que todos los envases plásticos sean inseguros ni que cada uso produzca una dosis peligrosa. Significa algo mucho más concreto: el envase, el alimento y las condiciones a las que ambos son sometidos importan. Y cuando un alimento pasa por calor, frío, fricción o ciclos repetidos de temperatura, el material deja de estar en condiciones equivalentes a las de una bolsa tranquilamente guardada en una bodega.
Cuando el plástico se enfría, se pone... brittle. Aquí hay una palabra que nuestros minions consideran suficientemente elegante como para conservarla en inglés: brittle (no, no tiene nada que ver con el Brito. Ese es otro personaje). Algunos polímeros se vuelven más rígidos y menos dúctiles a bajas temperaturas. Dicho en idioma humano: una película que a temperatura ambiente puede flexionarse y deformarse sin romperse puede comportarse de manera mucho más quebradiza cuando está fría. ¿Y qué pasa cuando una película quebradiza se dobla, se aplasta, se rasga o se manipula? Puede desarrollar microfracturas, abrasión y desprendimiento de material. La literatura experimental sobre películas de polietileno utilizadas para alimentos ha observado liberación de microplásticos bajo condiciones que incluyen refrigeración, congelación y, especialmente, ciclos de congelación-descongelación.

Un estudio de 2024 encontró que películas de LDPE sometidas a condiciones simuladas de almacenamiento y preparación —incluyendo refrigeración, congelación y ciclos freeze–thaw— liberaron microplásticos en cantidades muy superiores al control. Esto no significa que cada bolsa congelada libere la misma cantidad ni que congelar sea, por sí solo, el único mecanismo responsable; sí demuestra que el envejecimiento y el estrés asociado con estas condiciones pueden generar shedding.

Y aquí aparece un pequeño detalle que nos interesa muchísimo: el frío no necesita "derretir" el plástico para modificarlo. Basta con alterar sus propiedades mecánicas y después someterlo a manipulación para aumentar las posibilidades de fragmentación superficial.

Ahora caliéntalo. Mucho.💀

Los ciclos térmicos son otro asunto. Calentar un polímero puede aumentar la movilidad molecular, modificar la estructura superficial y favorecer fenómenos de migración. Cuando además existe flexión, presión, fricción o interacción con un alimento, el estrés combinado puede favorecer el desprendimiento de partículas.

La evidencia reciente en empaques flexibles es particularmente interesante: un estudio de 2026 encontró liberación medible de microplásticos desde dos estructuras flexibles sometidas a condiciones de calentamiento, y mediante microscopía relacionó el desprendimiento con debilitamiento superficial, estrés térmico y fallas en la estructura del material.

Y no estamos hablando solamente de pouches. Estudios sobre vasos de papel recubiertos con LDPE han encontrado liberación de nanoplásticos, con un incremento marcado a temperaturas superiores a 80 °C y con mayor liberación cuando el material se somete a agitación física. Por eso, un envase que ha pasado por hot-fill, pasteurización, esterilización térmica, retorta o calentamiento posterior no está viviendo precisamente unas vacaciones en Cancún. Está experimentando un conjunto de condiciones que pueden favorecer la migración y el shedding, dependiendo de cómo esté construido el material y de las condiciones exactas del proceso.

¿Y qué pasa con los Tetra Pak? ¿Qué no estos eran de cartón?
Aquí también conviene quitarle al cartón su disfraz. Un envase multicapa de cartón para líquidos no es simplemente "cartón". Estas estructuras combinan papel/cartón con capas poliméricas y, en algunas configuraciones, aluminio. La capa plástica interna es fundamental para proporcionar la barrera necesaria contra el líquido y formar el sistema de sellado.


Eso significa que, aunque visualmente estés tomando algo de un envase que parece de papel, el alimento sigue teniendo contacto con una estructura que contiene polímeros. Y la literatura sobre materiales de contacto alimentario recubiertos con polímeros ya ha demostrado que la temperatura y la agitación pueden incrementar el desprendimiento de partículas.

No estamos diciendo que cada Tetra Pak esté "lleno de microplásticos". Estamos diciendo algo mucho más incómodo y mucho más defendible: que un cartón no deja de ser un envase multicapa con polímeros sólo porque la parte exterior se vea como papel. Si además el contenido es caliente o el envase está sometido a condiciones térmicas y mecánicas, esas capas poliméricas forman parte de la ecuación.

Ahora sí: ¿Eso cómo impacta al producto que te importa: el caldo de hueso?
Aquí es donde originalmente quisimos sacar la artillería pesada. Y, después de revisar la evidencia, podemos decir algo bastante interesante.

El caldo de hueso es una matriz alimentaria compleja. Contiene agua, proteínas y péptidos derivados del tejido conectivo, gelatina y aminoácidos, además de una fracción variable de
grasa, dependiendo de cómo se prepare y desengrase. Y esa composición importa.Un estudio publicado en Food Chemistry en 2025 encontró que el pH, el contenido de aceite y la composición de la matriz alimentaria pueden modificar la liberación de microplásticos desde ciertos materiales plásticos, incluyendo PP y PET. El estudio atribuyó la liberación observada principalmente al envejecimiento y separación del material y mostró que la matriz alimentaria influye en el comportamiento del plástico.

Por eso, un caldo con una fracción apreciable de grasa y que además pueda estar sometido a temperaturas elevadas no es una matriz que queramos tratar como si fuera agua destilada dentro de una botella. La combinación alimento–envase–temperatura importa.


Eso sí: no vamos a inventarnos que la gelatina "arranca" microplásticos de una pared de plástico como si fuera un equipo de demolición molecular. La evidencia disponible no nos
permite afirmar eso. Pero sí nos permite afirmar que la composición del alimento puede influir en el desprendimiento y que los alimentos con determinadas características —incluido el contenido de aceite— merecen especial atención.

En otras palabras: si vas a someter un caldo rico en nutrientes y potencialmente graso a procesos térmicos intensos y después conservarlo en un material polimérico flexible, el envase no es un detalle cosmético. Es parte del diseño del producto.

Entonces, ¿qué recomienda el Consejo Intergaláctico?

Como dirían en la región humana conocida como "Iztapalapa" "No te paniqueés gue"

No todos los plásticos son iguales, no todos los envases liberan las mismas sustancias o partículas y la sola presencia de un polímero definitivamente no demuestraque un alimento sea inseguro. La seguridad de un material de contacto alimentario depende de su formulación, fabricación, uso previsto y evaluación de migración y toxicología. Lo que si puede ser MUY importante es, qué tipo de producto alimenticio estás consumiendo y en qué envase o presentación te lo están tratando de vender.


Si quieres reducir deliberadamente tu contacto con envases plásticos, elegir alimentos comercializados en vidrio o en metal es una estrategia razonable. El vidrio, como material, no es un polímero y no genera microplásticos por fragmentación de una película plástica interna. Eso no significa que "cero migración" sea una frase científicamente defendible para cualquier frasco: tapas, sellos, recubrimientos y otros componentes pueden contener materiales distintos del vidrio y deben evaluarse por separado.

En otras palabras: El vidrio tampoco es mágico; viene con muchos problemas logísticos para BonBrot, y en ocasiones, para nuestros humanos. Se rompe facilmente; es sensible a cambios de temperatura; no es barato, ni de comprar, ni de transportar debido a que pesa mucho... SI se rompe se arruina todo el contenido.

Pero lo que si es: inerte. Y, 100% reciclable. Y como un material inerte, sí elimina el polímero del cuerpo principal del envase que está en contacto con tu caldo. Y eso, para nosotros, es una ventaja bastante interesante, ya que cualquier empresa o nosotros, que te vendamos productos envasados en vidrio, no estamos contaminandote de microplásticos.

¿La segunda alternativa? Los enlatados. Son una tecnología alimentaria perfectamente válida y, cuando están correctamente diseñados, fabricados y utilizados, pueden ofrecer una excelente protección del alimento. Eso sí: las latas tampoco son simplemente "metal y ya". Muchas utilizan recubrimientos internos, por lo que el material de contacto real también debe considerarse.

¿La tercera alternativa? Cocínalo tú mismo. Pero, antes de emprender semejante labor titánica replantéate esto ¿Porqué querrías atravesar horas y horas (por lo menos unas 24), para arriesgarte a apestar tu hogar, lavar muchos trastes, y poner en riesgo tu matrimonio? Mejor, dejanos consentirte. Para eso existe BonBrot; para ahorrarte tiempo y llevarte un producto de calidad a tu casa; nosotros logramos seguir este experimento social, y a cambio, tú te ahorras los problemas que vienen con hacerlo tú mismo.

Así que ya conoces la recomendación del Consejo: Si vas a tomar caldo de hueso, se múy crítico con el tipo de presentación en la que te lo están vendiendo; prioriza marcas que comercialicen sus productos en vidrio. O en polvo, si ya vas a ser de esos que compran en envases plastificados. O no batalles, (coff coff), cómpranos a nosotros.

¿CONCLUSIÓN?

En BonBrot decidimos que nuestro caldo debía ir en vidrio. Tuvimos largos debates adentro de Consejo Intergaláctico. Solo para que lo sepas, humano, es muy poco rentable venderte nuestros prototipos en vidrio; Si hubieramos empezado a vender en pouches, hubiera sido muy facil convertirnos en una transnacional interplanetaria, ya que la logística se hubiera simplificado. Pero en BonBrot creemos que, el dinero no importa (...minion llora en pobreza). Bueno, si importa; el Consejo determinó que el proyecto debía de ser autosustentable en la tierra, y que esto era necesario para llevarte productos de calidad a tu hogar. Pero nunca a costa de tu salud. Esa es la verdadera prioridad.

No porque el vidrio tenga poderes intergalácticos ni porque pretendamos que la ciencia haya declarado una guerra contra todo plástico del universo. Lo elegimos porque nos permite mantener una barrera física de vidrio entre tu caldo y el cuerpo principal de un envase plástico, y porque creemos que, para un producto que queremos que forme parte de tus hábitos, tiene sentido cuidar también aquello que lo contiene. Ademas, nosotros estamos comprometidos con el medio ambiente, y el equilibrio dinámico entre todas las especies de la tierra (pero eso será para otra edición).

Y si después de leer todo esto te dio hambre... bueno. Nuestros minions editores consideran que eso fue exactamente lo que tenía que pasar.

¿Tienes dudas o quieres saber más sobre algún tema de la industria alimentaria o sobre nuestros productos? Espera la siguiente edición de nuestra publicación semanal.

Saludos, sujetos de estudio, y terrícolas.

-Supreme Brotmaker 

Fuentes:
  1. FEVE — European Container Glass Federation. (2022). Glass safest packaging for food, new research says. https://feve.org/glass-safest-food-contact-material/
  2. Geueke, B., Groh, K. J., Maffini, M. V., Martin, O. V., & Muncke, J. (2023). Systematic evidence on migrating and extractable food contact chemicals: Most chemicals detected in food contact materials are not listed for use. Critical Reviews in Food Science and Nutrition, 63(28). https://doi.org/10.1080/10408398.2022.2067828
  3. Guo, X., Dai, H., & He, L. (2024). Migration testing of microplastics from selected water and food containers by Raman microscopy. Journal of Hazardous Materials, 462, 132798. https://doi.org/10.1016/j.jhazmat.2023.132798
  4. Hussain, K. A., Romanova, S., Okur, I., Zhang, D., Kuebler, J., Huang, X., Wang, B., Fernandez-Ballester, L., Lu, Y., Schubert, M., & Li, Y. (2023). Assessing the release of microplastics and nanoplastics from plastic containers and reusable food pouches: Implications for human health. Environmental Science & Technology, 57(26), 9782–9792. https://doi.org/10.1021/acs.est.3c01942
  5. Lee, Y., Cho, S., Park, K., Kim, T., Kim, J., Ryu, D.-Y., & Hong, J. (2023). Potential lifetime effects caused by cellular uptake of nanoplastics: A review. Environmental Pollution, 329, 121668. https://doi.org/10.1016/j.envpol.2023.121668
  6. O-I. (n.d.). Healthy Packaging, Healthy Families: What Makes Glass the Healthy Choice? Owens-Illinois. https://www.o-i.com/news/what-makes-glass-the-healthies-packaging-choice
  7. Pagnotta, L. (2026). Packaging glasses: From containers to encapsulation composition, performance, and sustainability pathways. Materials, 19(3), 506. https://doi.org/10.3390/ma19030506
  8. Seref, N., & Cufaoglu, G. (2025). Food packaging and chemical migration: A food safety perspective. Journal of Food Science, 90(5), e70265. https://doi.org/10.1111/1750-3841.70265
  9. Snekkevik, V. K., Cole, M., Gomiero, A., & Haave, M. (2024). Beyond the food on your plate: Investigating sources of microplastic contamination in home kitchens. Heliyon, 10(15), e35022. https://doi.org/10.1016/j.heliyon.2024.e35022

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